Nos gusta que nos cuenten cuentos, por supuesto (y no dejeis de hacerlo), pero ahora, a estas alturas de curso, también queremos y sabemos contarlos. Nos falta un poco de práctica, porque eso de hablar en público, aunque sea delante de nuestros amigos, nos cuesta a todos un poco. Por esa razón tenemos que esforzarnos: aprender a ordenar nuestras ideas antes de exponerlas, hablar alto y claro, pronunciar correctamente, hacer pausas y, sobre todo, estructurar nuestros argumentos.
Todo eso lo podemos hacer a través de un cuento que ya conocemos todos, pero que cada uno lo cuenta a su manera ( de ahí las diferentes versiones) y eso hicimos.
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